Los mercados que mueven la música

India, Latinoamérica y Asia se han convertido en motores de crecimiento y en territorios de éxitos globales. Artistas que cantan en español, coreano o punjabi llenan estadios lejos de casa. La pregunta ya no es si lo local puede ser global, sino cómo. Los signos de esta tendencia apuntan en varias direcciones: colaboraciones entre mercados que antes no estaban conectados, grandes compañías que se alían con sellos locales, nuevas ciudades que abren regiones enteras y giras con paradas impensables hace poco, como Oriente Medio o el sudeste asiático. Este crecimiento también trae tensiones. En muchos mercados el streaming suma usuarios, pero no ingresos. Faltan recintos, circuitos y sistemas sólidos de recaudación de derechos. Los visados y los costes de gira frenan la circulación de artistas. Y sigue abierto el debate sobre quién se queda con el valor que genera cada territorio y cómo exportar talento sin perder identidad. Una conversación sobre las oportunidades y los retos del nuevo mapa, y hacia dónde se moverá la música en los próximos años.